COMENTARIO

 
     
 

Por Franklin Rivera

 
     
 

Venezuela, Una primera reflexión sobre los cambios, la permanencia y las relaciones de poder asimétricas: Los vertiginosos cambios tecnológicos y las nuevas formas de hacer las cosas nos deslumbran. La cultura comercial habla de lo nuevo, distinto y revolucionario. Nos llegamos a creer que el cambio predomina en toda acción humana. Sin embargo esto no es así en las relaciones de poder entre los conglomerados humanos. Venezuela y su relación de subordinación política y económica con Estados Unidos nos recuerda que la permanencia de las relaciones asimétricas es la norma en las relaciones geopolíticas.

En el caso de nuestro hemisferio la concentración del poder en manos de Estados Unidos no ha cambiado. Alguien no recuerda la Enmienda Platt en Cuba, la ley Foraker en Puerto Rico, Jacobo Arbenz en Guatemala, el tratado Guadalupe Hidalgo en México, Sandino en Nicaragua, Salvador Allende en Chile y el coronel Caamaño Deñó en República Dominicana. Por rato nos creímos que esa relación de subordinación había cambiado. Acuerdos Internacionales, Ayuda Para El Progreso, Organismos Regionales, la creación de las Naciones Unidas y su carta de derechos, el desarrollo del derecho internacional. Desde la decadencia del Imperio Romano, nuevos imperios han surgido en Oriente y Occidente, lo que no ha cambiado es la relación de dominio de éstos sobre todos aquellos países que no lo son. El Caribe es el Mare Nostrum Estadounidense y América Latina es su traspatio. Puede cambiar el interés o la necesidad de la Metrópoli, llamarse Doctrina Monroe o Donroe su política. Eso no cambiará que Puerto Rico, Cuba y el canal de Panamá sigan siendo fundamentales para la defensa nacional de Estados Unidos como lo es el petróleo de Venezuela. Tácticas políticas blandas y duras y muy duras se usan de acuerdo a distintos factores, el propósito es el mismo. El control de los recursos hemisféricos de todo tipo en función de los intereses estratégicos del imperio como ha escrito Henry Kissinger.

Venezuela provoca una reflexión mayor sobre la forma en que nuestros pueblos se han enfrentado a ésta trágica situación. Con el más puro idealismo hemos creado grandes utopías, crear uno, dos, tres Vietnam o con el más racional pragmatismo hemos pretendido desarrollar alianzas y relaciones especiales. Tristemente no hemos podido romper con el nudo Gordiano del poder asimétrico, de subordinación política y económica que eterniza el subdesarrollo mediante políticas de control. Es hora de reconocer que el problema no son los idealistas o los pragmáticos, los de derecha o de izquierdas. Parte del problema ha sido permitir que la vieja política de los imperios siga siendo efectiva manteniéndonos divididos nacional y regionalmente. Hemos sido incapaces de crear organizaciones regionales económicas y de asistencia efectivas entre los países del Caribe y los países de América Latina. Éstas podrían hacer competitivo éste mercado dentro del mercado internacional permitiendo el desarrollo económico de la región. Es tiempo ya de romper con la ancestral y efectiva política de los Imperios que lee Divide e Impera.

PD: Para nosotros los puertorriqueños ésta reflexión se hace urgente particularmente al analizar una historia en la que ha prevalecido la división y el tribalismo cancelando el adelanto de las aspiraciones colectivas. Aparentemente hay algo de falta de humildad en reconocer los grandes escollos por escalar en los que todos somos necesarios si no queremos emular la triste historia del mítico Sísifo.

 
     
     
     
 

 

 
 
     
     
 

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