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La Estrategia de defensa nacional de Estados Unidos: Vuelta al chauvinismo.
Luego de la horripilante y traumática experiencia de la segunda guerra mundial que causó la pérdida de entre setenta y cien millones de seres humanos y la desaparición masiva de ciudades, la humanidad dominada por dos grandes superpotencias nucleares se vió obligada a limitar la escala de sus enfrentamientos a guerras limitadas o convencionales.
Al final de la guerra en 1945 como dos grandes imanes éstas dos superpotencias alinearon bajo su fuerza magnética al resto de las naciones estados del planeta. Por un lado Estados Unidos, la primera economía del mundo, poseedora de un inmenso arsenal militar ejerció su dirección sobre el mundo capitalista principalmente ubicado en occidente. Por otro lado la Unión de Repúblicas Socialistas controlaba lo que vino a llamarse como El campo Socialista. La presencia de las armas nucleares capaz de aniquilar el planeta y la división del mundo sobre la base de proyectos ideológicos obligó al establecimiento de un detente salpicado por intervenciones militares de las dos grandes superpotencias en sus respectivas áreas de influencia. Como resultado de esto se puede hablar de un período de relativa paz mundial y crecimiento económico en el que millones de seres humanos salieron de la pobreza mejorando sus condiciones y aumentando las expectativas de vida.
Es importante resaltar como esa competencia entre sistemas económicos sirvió como acicate al sistema capitalista para la creación y desarrollo del “Welfare State”. Durante éste período Estados Unidos como poder hegemónico del mundo occidental capitalista estableció estrategias de seguridad nacional que impulsaron la creación de estructuras de coordinación regional y mundial tanto económicas como militares. Ejemplos de éstos, entre otros fueron el Banco Mundial y la Organización del Tratado del Atlántico Norte ( OTAN ). Se creaban en el entendido de que la integración de todos los países bajo su custodia los hacía más competitivos frente al campo socialista y por ende adelantaba los intereses de Estados Unidos. En 1989, a cuarenta y cuatro años de finalizada la guerra cae el muro de Berlín y se acelera el proceso de desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y por ende del campo socialista. Se produce la balcanización de decenas de naciones que sueltan amarras del poder soviético.
Estados Unidos se queda sólo como la única superpotencia. Desde ese momento han pasado treinta y cinco años durante los cuales dicha potencia ha ejercido como principal poder político, económico y militar en el mundo, custodio y responsable del funcionamiento de decenas de organizaciones multilaterales, regionales y mundiales que respondían a la necesidad de unidad frente al enemigo común como era el campo socialista. Está nueva realidad geopolítica en unión a múltiples factores como la crisis del capitalismo del 2008 y su efecto en los países desarrollados incluyendo Estados Unidos, el efecto de dicha crisis en los países medianos y en los más pobres, el impacto de los desarrollos tecnológicos, particularmente el impacto de las redes sociales, el surgimiento y desarrollo de la República Popular China como superpotencia y otros que merecen más análisis producen un mundo que rompe con un viejo y organizado orden aumentando entre otras cosas los movimientos migratorios desde los países más pobres hacia los más ricos. Como si ya los dos grandes imanes que mantenían las partículas unidas no funcionaran se creó el efecto de movimiento y dispersión de estas. A su vez esta nueva realidad abre caminos a movimientos autocráticos y xenofóbicos que plantean el abandono de todo ese costoso andamiaje de alianzas solidarias según ellos innecesario y la vuelta a la histórica posición aislacionista.
Es la tormenta perfecta que reclama volver a los peligrosos nacionalismos que rechazan las instituciones democráticas ya terriblemente experimentados por la humanidad. Al revisar la estrategia de seguridad nacional establecida por el gobierno de Donald Trump nos percatamos de su factura nacionalista altamente arrogante y egoísta que propone ejercer el poder como dueños del mundo y en función exclusivamente de lo que entienden son sus intereses nacionales. Comenzando con el control absoluto de América Latina ( al Caribe lo dan por sentado ). Es una vuelta atrás al proceso de integración del mundo , proceso que adelantaba los intereses de la humanidad y en especial de los más débiles. Es una vuelta al chauvinismo. |
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